viernes, 16 de diciembre de 2011

Adán y Eva: El reparto de Dios

Una vez que Dios ya estaba acabando de crear el Universo, aún le quedaban una par de cosas por repartir, así que decidió hablar con Adán y Eva. Les dijo que una de las cosas que aún le faltaba por repartir era algo que permitiría, a quien lo tuviera, hacer pipí estando de pie.
“Realmente es algo muy útil”, les dijo Dios,

“y estaba pensando si les interesaría a alguno de ustedes”. Adán empezó a dar saltos y le suplicó,

“¡Yo lo quiero! ¡Dámelo a mí, por favor!

Me parece que es justo la clase de cosa que un hombre debe poder hacer.

¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favoooooor! ¡Damelo a mí!”.

Y seguía pidiendo, mientras tiraba una de las mangas de la túnica de Dios. Eva sonrió al ver esa escena y le dijo a Dios que si Adán deseaba tanto eso, debía dárselo a él.

Así que Dios le dio a Adán la cosa que le permitiría hacer pipí de pie, y que lo tenía tan emocionado.

Apenas lo recibió, Adán fue corriendo a probarlo sobre un árbol,
y después escribió su nombre en la arena, mientras reía a carcajadas, encantado de lo que podía hacer con su regalo. Dios y Eva lo estuvieron mirando un rato, y entonces Dios le dijo a Eva, “Bien, aquí tienes la otra cosa que tengo para repartir, y que creo que te pertenece. “¿Y cómo se llama?”, preguntó Eva.
“Cerebro”, dijo Dios.